Carta al amor de mi vida

Carta al amor de mi vida

14 febrero, 2019 2 Por admin

Heredia, 14 de febrero de 2019

Para mi primer amor… Para Nehl

¿Cómo has estado amor?. Imagino que bien, allá las cosas deben ser mucho más sencillas que acá, sin tanto drama, juicios y prejuicios. Acá mucho ha cambiado desde la última vez que nos vimos, si me vieras hoy, no me reconocerías, pero me gusta pensar que igual te gustaría.

Primero que nada dejame disculparme, esta carta debió ser escrita hace mucho mucho tiempo, pero como cuesta sanar y perdonar, olvidar y avanzar. A mi me ha tomado todos estos años hacerme la idea de que no volverás, de dejar de esperarte, dejar de recordarte con las canciones en la radio. Sigo contando anécdotas de nosotros dos como si hubieran pasado ayer… quien lo diría, hace 15 años ya.

Empiezo por lo más importante, tuve una hija, es toda una señorita y sabe todo sobre vos, sobre nuestras aventuras, nuestras desventuras y sobre cómo nos hicimos amigos. Cada vez que te menciono, puedo notar que una inmensa tristeza la embarga, quizas porque siente mi vacío y se siente impotente al creer que no puede llenarlo.

Le he contado todo, de la loca historia de como todo empezó, yo saliendo con un amigo tuyo, y vos, cortejando a mi prima… ¿Recordás como tuvimos que ocultarnos al principio?, todo para no lastimar ni ofender a nadie.

Puña, cómo pasa el tiempo, si aún tengo tu aroma impregnado en mi nariz.

Luego de tu partida me encerré aún más en mi misma, me costaba trabajo entender el porqué, si todo pintaba bien, si todo caminaba en positivo y así de la nada simplemente un día cualquiera ya no estabas.

Tuve que aprender a dejar ir y tuve; de a golpe que dejarme de culpar. No fue fácil, 

Sabés… he logrado cumplir varias de las promesas que te hice, no todas… si si yo sé, pero es que la vida se me atravesó y ni cuenta me di, tantos cambios, tantas locuras y por supuesto, esta soledad absoluta y tristeza eterna que parecen no querer abandonarme, se han convertido ya en mis mejores amigas y pues no me dejan a veces dar pasos seguros.

Te dediqué mi disco... 
se llama Alma Gemela, espero que hayas podido escucharlo.

Me he preguntado tantas veces si la razón de mi tristeza radica en tu ausencia?, tanto he leído sobre dejar ir, tanto pienso que estos eventos nos marcan pero no nos definen, pero sin embargo estoy acá, escribiéndote una carta de amor a vos en este 14 de febrero, a vos. No a los que llegaron después, no a los que pensé amar con más intensidad. A vos, a mi primer amor.

Estas líneas se leían en el último correo electrónico que me enviaste…

Como lamento no haberme tomado más fotografías a tu lado… sabés, no tengo ni una sola. Que fueron; cuatro o cinco años juntos y ni una foto tomados de la mano. Hoy solo me queda un simple correo electrónico, una flor seca, la última que me diste, un cd con canciones de amor y muchas preguntas por hacer…

Te he extrañado en cada paso de mi vida. Siento que ahora seríamos grandes amigos.

No pensés que todo ha estado mal, porque no es así, mi niña es una maravilla, tengo un hermoso hogar, he viajado mucho, tengo una huerta, un gato y un perro, he conocido maravillosos lugares. ¿Te acordás de cómo planeábamos viajar por el Caribe?, no fue lo mismo sin vos. Ha sido una buena vida, con sus altos y sus bajos, pero en general las cosas han marchado de manera positiva.

En el amor he aprendido mucho… eso es una manera romántica de decirte que sigo sola.

No sabría bien explicarte porqué me ha costado tanto emparejarme, me han cuestionado por mi trabajo, porque me acostumbré a hacerlo todo sola, algunos dicen que soy demasiado dura, otros muy extrovertida y hay quienes aseguran que algo debo de ocultar y quizás así sea, quizás sean vos que seguís estando de primero, estarás eternamente en la cima de mi lista de perfección, y cómo no, si te fuiste antes de poder comentar un error lo suficientemente grande como para aprender a odiarte.

Finalmente aprendí a manejar, en aquellos días dejarme manejar tu carro era, tu mayor acto de amor y confianza. Gracias por eso. Éramos tan chiquillos, tan jóvenes, tan ingenuos, tan felices… como extraño esa felicidad ahora. Siempre me apoyaste de manera absoluta, quizás sabiendo que no pensabas quedarte.

Sé que no tengo derecho de extrañarte tanto, no me toca. Espero que no me lo tomen a mal, es que un primer amor como el nuestro, no se olvida así de fácil. No se olvida y punto.

Podría seguir escribiendo, contándote todo lo que he hecho, lo que no he podido hacer por pura soledad, por puro miedo; pero prefiero despedirme. Decirte adiós  hoy como no pude hacerlo en ese entonces, llegar a tiempo para abrazarte y agradecerte por ser vos, por tus pleitos, tus canciones, tus flores y tus silencios.

Esta tristeza que cargo en la espalda me ha hecho mas fuerte creo yo y avanzar, pero no prometo olvidarte, no prometo dejarte ir, pero seguiré adelante en positivo hasta que el universo se digne permitirme volverte a ver.